martes, 18 de noviembre de 2008

Odio los microrrelatos

Cerró la puerta tras de sí. Intentó avanzar pero algo lo detenía. Miro hacia atrás y vio sus enormes alas habían quedado atrapadas entre la puerta y el marco. Ahora no sólo no podía volar, sino que tampoco podía caminar.

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